Los probióticos son esenciales para las
personas que sufren de enfermedades de inflamación intestinales.
Los
probióticos son bacterias vivas que son similares a las bacterias
"buenas" que normalmente residen en el intestino.
Contribuir para restaurar el estado de bacterias buenas en el tracto digestivo, lo que a su vez aumenta la digestión, absorción y transformación de los alimentos a través del tracto intestinal.
Contribuir para restaurar el estado de bacterias buenas en el tracto digestivo, lo que a su vez aumenta la digestión, absorción y transformación de los alimentos a través del tracto intestinal.
Investigadores del Vanderbilt University
Medical Center, en Estados Unidos, han descubierto que una proteína de algunas
bacterias beneficiosas que se encuentran en los yogures y algunos productos
probióticos puede ofrecer en solitario una nueva opción terapéutica contra las
enfermedades inflamatorias intestinales (EII).
En concreto, y según las conclusiones de la
investigación que publica el Journal of Clinical Investigation, han observado
que la proteína p40 es efectiva en modelos animales con colitis ulcerosa, ya
que favorece el crecimiento de las células epiteliales intestinales y reduce la
respuesta inflamatoria que acaba con las células intestinales. De hecho, los
investigadores demostraron que el consumo oral de dicha proteína en ratones
previene la colitis en diferentes variedades de la enfermedad.
Muchas de las bacterias que habitan en el
intestino son útiles para el organismo, ya que ayudan a digerir ciertas
sustancias, producir vitaminas y combatir las bacterias más peligrosas. El
problema es que, en ocasiones, la falta de comunicación entre estas bacterias y
la pared intestinal puede favorecer la aparición de diferentes trastornos como
la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
Sin embargo, el investigador Fang Yan, autor de este hallazgo, comenzó a estudiar dicha bacteria en 2001 y, pese a las dudas iniciales sobre su eficacia, se demostró que prevenía la apoptosis o suicidio celular de las células epiteliales inducidas por la inflamación, identificando dos proteínas específicas (la p75 y la p40) como auténticas responsables de tales beneficios.
En la investigación actual, Yan estudió los mecanismos por los cuales una de estas proteínas p40, previenen y tratan la colitis, y consiguió determinar que esta proteína activa el receptor del factor
de crecimiento epidérmico (EGFR), necesario para la supervivencia y el
crecimiento celular.
Para probar la eficacia de la proteína aislada en modelos animales, los investigadores desarrollaron una especie de
gel para su administración, que le permitía llegar al colon sin verse afectado
por los ácidos estomacales y las enzimas digestivas. Yan y su equipo
demostraron que la p40 consigue prevenir y tratar la lesión intestinal y la
colitis aguda en tres modelos diferentes de inflamación intestinal.
Este estudio es uno de los pocos que ha
conseguido identificar y utilizar moléculas individuales de estas bacterias
para convertirlas en potenciales agentes terapéuticos, lo que puede ofrecer más
ventajas que el uso de toda la bacteria.
"Una es la biodisponibilidad", ha
explicado Yan, ya que "cuando uno ingiere bacterias vivas, a través de los
yogures, no significa que el 100% vayan a estar activas en el
organismo".
Otra ventaja es la seguridad ya que, aunque
ésta y otras bacterias son seguras para la mayoría de los ciudadanos, "en
pacientes con deficiencias inmunológicas podría ser un problema, ya que puede
inducir una respuesta inmune anormal", señaló.
Algunas bacterias como el Lactobacillus
rhamnosus GG (LGG), se utilizan habitualmente en la producción de yogures y suplementos
nutricionales como los probióticos, en un intento de prevenir estos trastornos
intestinales y otros más leves como la diarrea, si bien los resultados
obtenidos no han generado grandes mejoras.
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